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Cómo detectar y prevenir una estafa

NTF Prensa - Articulo - Como detectar y prevenir una estafa
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20 de octubre de 2022
ÍNDICE

La estafa, ese gran engaño que seguramente nos hemos topado en algún momento de nuestra vida, pero si quisiéramos definir el concepto de estafa, ¿cómo lo haríamos? ¿Quizá como una hijoputada*? Pero esta definición no es objetiva sino más bien emocional. Como tal, podemos encontrar dos definiciones: la de la RAE y la que suele darse en Derecho. Según la RAE nos la define el concepto de “estafa” como:

Pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños, y con ánimo de no pagar.

Y según la definición de Derecho, nos la define como:

Cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin y el engaño o abuso de confianza como medio.

Por lo tanto, ambas coinciden en el hecho de “engañar con la finalidad de lucro”.

 

Entonces, sabiendo esto, ¿qué cualidades necesitamos realzar en nuestras vidas para mitigar este nauseabundo acto? Desde nuestro punto de vista, la duda y la desconfianza nos ayudan a formar nuestro primer muro de defensa. La duda nos llevará a cuestionar cada concepto y a informarnos y la desconfianza a no darlo todo de buenas a primeras y a valorar nuestra privacidad personal y laboral cada vez más.

Paso 1: Analizar la forma de contacto

EL CANAL DE COMUNICACIÓN. LA DISTANCIA.

Cuando el estafador se pone en contacto con nosotros, debemos estar atentos a cualquier detalle por muy sutil que sea.

 

Empezaremos por el canal elegido: WhatsApp, LinkedIn, Instagram, Facebook, Viber, pidiendo fuego para un cigarrillo, un choque fortuito, un evento o una conferencia o incluso un seminario intercorporativo o financiero (les encanta el dinero ;)), etc. Si el canal es una red social, tanto personal como laboral, debemos tener muy presente que nuestro sospechoso puede estar en la puerta de al lado de nuestra casa como al otro lado del planeta. La distancia virtual que proporcionan las tecnologías actuales en el ámbito de las redes sociales, les brinda a los presuntos estafadores una seguridad que no se la han ganado y una ventaja logística muy grande hacia nosotros.

 

 

Por otro lado, cuando se hace un contacto más presencial, es decir, que en algún momento hemos tenido al presunto estafador cara a cara (descartando cualquier medio de videollamada o similar), la cosa cambia. Tienes el consuelo de saber que puedes, medianamente, ubicarlo y encontrarlo. Pero ¡ojo!, nunca se sabe cuándo le puede surgir un asunto urgente en el extranjero.

 

Aquí podemos recordar aquella estupenda frase de Víctor Corleone donde decía “Mantén a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aún más cerca” y desde aquí lo completamos con “lo suficientemente cerca como para no intimar”.

LA IMAGEN.

Como comprenderéis, a cualquier estafador, generalmente no le interesa dar la cara así de gratis a excepción de un narcisista. Son cobardes por naturaleza, ocultándose bajo el manto de la mentira y el engaño. Por eso, si veis que rechaza hacerse una foto o a realizar una videollamada o la esquiva o incluso os da largas constantemente acerca de darse a conocer físicamente y presencialmente, empezar a desconfiar.

 

Como consejos te proponemos estos:

  • Obtener fotografías e imágenes del supuesto estafador, a poder ser actuales.
  • Si podéis hacer una videollamada, mejor que mejor, y sobre todo grabarla. En la videollamada, debe mostrarse la cara lo más limpia y nítidamente posible.
  • Guardar todo el material: chats, correos, fotografías, grabaciones, audios, videos, direcciones de perfiles en las redes sociales, etc. Cualquier dato que dispongáis de esa persona, guardarlo.

 

Retomando el hilo, en cualquier primer contacto, lo normal es que diga su nombre de pila y su primer apellido junto con el motivo de contacto. Si es algo relacionado con el ámbito laboral, debería identificar el nombre de la empresa en la que trabaja junto al logotipo y una dirección empresarial. Con toda esta información deberéis usarla para verificar la credibilidad del contacto.

LOS MOTIVOS

Los motivos más frecuentes suelen ser todos los relacionados con el “money, money” ya sea personal o empresarial. Cualquier excusa sería válida para romper el hielo como, por ejemplo:

  • Invitación a un seminario (similar a “paga y si te he visto, no me acuerdo”).
  • Aprende a gestionar tus finanzas (sinónimo de “si me dejas hacerlo a mí, te desplumo y así ya no necesitaras gestionarlas”).
  • Queremos comprar tu empresa (alias de “¿me dejas ver cuanto tienes en el banco? Así sabré cuanto pedirte”).
  • Super Mega Oportunidad única de inversión (en rojo y parpadeante) (y si es con Bitcoins, mejor que mejor).
  • Yo soy tu hombre y tú eres mi nueva novia cartera, viviremos en una isla paradisíaca y tendremos montones de churumbeles (no solo es un estafador, sino que tiene el Síndrome de Gastón**).
  • Invierte en valores inmobiliarios con un alto ROI***. ¡Prometido! ¡Descuentos si pagas con Bitcoins! (sinónimo de “vas a darme tu dinero para que yo haga chalets de lujo donde pueda vivir lejos de ti”).
  • Aprende como ser millonario con mi método mágico. Yo empecé con 250 € y ahora soy lo más de lo más (su método mágico es lo mismo que su lema, “@ todo lo que puedas y algo más”).
LA ESCRITURA Y EL IDIOMA

Si esa persona se ha puesto en contacto contigo a partir de un mensaje que empieza del estilo, “Hola, ¿sabes quién soy?” o “Hola amigo” o “Hola querida” o “A la atención de quien pueda interesar” debería saltaros las alarmas. Podéis seguirle el juego a ver cómo va reaccionando si os queréis divertir un poco. Por lo general, al no conseguir rápidamente su objetivo, perderá el interés hacia vosotros. 

 

Cómo hemos comentado anteriormente, ya no nos sirve una entrada con “Hola que ase”. Así que nos fijaremos en los siguientes aspectos:

  • El idioma elegido. Uno de los más extendidos en el ámbito económico es el inglés aunque podría ser otro. Por ejemplo, en España, es más fácil acceder a un curso de inglés que a un curso de ruso, chino o sánscrito. Así que, como mínimo, deberías tener unos conocimientos mínimos de inglés. Por otra parte, si el idioma con el que se ponen en contacto contigo ni lo entiendes, como recomendación, ni intentes traducirlo.
  • La fluidez: la lectura del mensaje no debería ser lenta, quizá con terminología complicada para hacer que el lector / víctima se sienta inútil y a la misma vez parecer que se domina de la temática con la que está intentándote estafar. En NTF tenemos el dicho: “si el mensaje no es fluido, déjalo o acabarás jodido”.
  • La coherencia: ¿las frases que usa tienen coherencia entre sí? ¿Debes sobreentender lo que dice? Si no es así, ya tenemos otra evidencia de una posible estafa.
  • La sintaxis: hoy en día escribir bien cuesta bastante y está muy infravalorado. Así que mensajes tipo telegramas, next.
  • La ortografía: el clásico “Hola señor” cuando eres una mujer, aquí hay algo que no casa. Seguramente haya hecho uso de un traductor por lo que ya nos delata que es extranjero (distancia geográfica).
  • La semántica: el uso de palabras de moda como “cool”, “feedback” o “lol” y demás, les ayuda relajar la escritura y por lo tanto a que la víctima, baje las defensas y pueda entablar una mejor relación. A su vez, la elección de palabras les hace parecer más exótico y más profesional. Por ejemplo, no es lo mismo decir “gestor de negocios” que “business manager” o “director general” que “CEO“. Los nuevos conceptos empresariales tienden a ser más “cool“.
  • El registro del mensaje. En un primer momento deberemos observar si nos trata de “usted” o de “tu”. La impersonalidad, cuando no se conoce a alguien, gana décimas de puntos para aceptar el contacto. En cambio, cuando te tutean y / o usan emoticonos, ya es mala señal si o sí.
  • Promesas lucrosas. Las inversiones seguras no existen, siempre hay riesgos. Los beneficios rápidos y fáciles, tampoco existen. Debemos ir con cuidado con las promesas de altas ganancias de dudosa índole. No se puede tener 1000000 (un millón) de euros solo con un capital inicial de 100 euros en un trimestre.
  • Frases ambiguas o generalizadas. Utilizadas mucho en las estafas románticas, por ejemplo, “en cuando vi tu perfil, sabia que podríamos trabajar juntos” o “Vi tu perfil y me quedé prendado” o “Vi tu foto y vi que eras especial”. Este tipo de frases, las pongo como generalizadas porque son las que usan para reforzar la confianza y adular a la víctima para que empiecen a confiar en ellos.
  • Enlaces y archivos adjuntos. Si recibes un correo con algún enlace y / o algún archivo adjunto, extremar las precauciones. En estos casos, el archivo adjunto podría ser un código malicioso para extraer vuestra información y, el enlace seguramente os dirija a una dudosa web con un formulario donde introducir los datos personales como usuario, contraseña, dirección de correo, números de cuentas bancarios, etc. Uno medio bastante usado son los SMS de móvil, normalmente con temática de hacienda, bancaria o aduanera.

Paso 2: Investigar al contacto

Este paso es muy importante. La investigación preliminar de esa persona, deberíamos abordar, como mínimo, los siguientes aspectos:

  • Datos personales.
  • Datos empresariales.
DATOS PERSONALES
Atentos que va otro consejo. La posibilidad de que la persona que os haya contactado sea realmente la persona que dice ser, bajo el supuesto que sea un estafador, es baja. Suelen usar perfiles falsos o incluso robo de identidades. Además, debemos tratar al “nuevo bienvenido” como alguien sin género. Al existir la posibilidad de que sea un perfil falso, ¿quién nos garantiza que detrás de ese primer contacto sea un hombre, una mujer, un grupo de cabrones o incluso una secta temerosa del bien?
 

Por eso, usaremos tanto el nombre, el apellido y las fotografías para buscar información de cualquier índole en los buscadores de internet: Google, Yandex, Baidu, etc.

 

Con respecto al nombre y al apellido, debemos valorar cómo de comunes son esos nombres. Por ejemplo, nuestro sujeto ficticio nos servirá para el próximo ejemplo. Os presento a Francisco García González. ¿Cuántos Francisco hay? ¿Y Paco? ¿Cuántos García y González hay? Al ser tan comunes, tan solo dificultará la búsqueda del “original”. Y eso solo con nombres y apellidos españoles, pero ¿qué ocurre cuando son extranjeros? ¿Cuántos Mike existen? ¿Cuántos Smith, O’neill o McDonalds hay? Es por eso que, si le pedís más información deberías contrastarla, como mínimo, en las redes sociales. A lo mejor, encontráis alguna opinión, algún caso oscuro y dudoso o turbulento, etc.

 

 

Por otro lado, haríamos lo mismo con la fotografía de perfil. Cuando un perfil no tiene una fotografía clara del rostro de la persona, por defecto debemos desconfiar. Unas gafas de sol ya deberían ser motivo suficiente para ponerle en tela de juicio.


El resto de datos que podamos conseguir, como ciudad de origen, fecha de nacimiento, signo del zodiaco, niños al cargo o nombre de la empresa entre otras, nos ayudará a verificar si es esa persona es realmente la que dice ser.
DATOS EMPRESARIALES
¡Oh-oh-oh! La empresa en la que trabaja también nos puede revelar información. Por ejemplo, nuestro Francisco García González trabaja para una importante firma llamada “Hunt Investment Inc.” dedicada a la caza de buenas inversiones. Nos ha contactado desde la red social LinkedIn cuyo perfil tiene una fotografía de un hombre con gafas de sol apoyado en un Rolls-Royce con un color rojo extraño. En su correo de contacto nos invita con un enlace a visitar la web huntinvestment.com. Curiosamente, notamos que en el propio mensaje no tiene una firma empresarial ni ningún otro método de contacto (correo  electrónico o teléfono) a excepción de un enlace de un perfil de Telegram donde poder contactar con él.

 

Ahora bien, solo con lo anterior expuesto, nuestras sospechas serían más del 99 % en que nuestro sujeto es un estafador. Aún así, vamos a seguir y empezaremos a buscar la web de la empresa a ver que encontramos ¡y voilà! Resulta que existe una web (supuestamente mini punto de credibilidad) pero es cutre de cojones (se nos acaba de ir la lívido).

 

Señoras y Señores, si fuésemos nosotros directamente ya lo tendríamos claro. Es un estafador de manual. Aún así, iríamos a deshuesar el pollo. ¿Y cómo podríamos hacerlo? Podríamos empezar mirando su web por completo, a ver si hubiese alguna información interesante: imágenes, direcciones de correo, teléfonos de contacto, etc. Luego, seguiríamos buscando opiniones, datos fiscales, etc.

Paso 3: Analizar el comportamiento

Si en algún momento decidimos responder al mensaje de contacto, deberíamos vigilar mucho en los siguientes aspectos más importantes:

  • La frecuencia: en este punto nos fijaremos si las respuestas son ágiles o bien hay demoras o incluso, se van dilatando o espaciando a medida que va avanzando “la negociación”. Sería bueno, en este caso, hacer que una negociación dure más de 4 días.
  • La perseverancia y manipulación: generalmente, un estafador, quiere obtener el máximo beneficio con el mínimo tiempo. Por eso, es probable que rápidamente os redirija la conversación al plano económico y se vuelva muy insistente para que cedáis a su presión. La manipulación que os aplicará será más a nivel sentimental y empático. Además, puede usar varios métodos como el chantaje, la extorsión y similares, dependiendo de la información que le hayáis proporcionado anteriormente. En resumen sería un “préstame dinero que tengo un problema y sin tu dinero no puedo solucionarlo (y moriré por tu culpa)”.
  • Las conexiones: cuando hay un contacto, por lo general, todo el mundo tiene ciclos vitales, es decir, dormir, trabajar y algo más. Por lo tanto, si las conexiones que tiene ese perfil no casan con las de los husos horarios aproximados de donde dice que es o está, hay que sospechar ya que podrían ser varias personas las implicadas. Así que, quizá toque observar unos días a horas especiales.
  • El registro: aquí deberíamos estar atentos a ver cuanto tiempo tarda en tutearnos. Al impersonalizar la comunicación les hace más difícil entablar una posible relación y por ende la confianza en ellos. Cuando hay tuteamiento, implícitamente hay más acercamiento o proximidad. Aquí, como medida preventiva, no ofrezcamos fácilmente el tuteamiento a alguien que, con apenas unos mensajitos, se lo merezca. No obstante, si el presunto estafador nos lo pide o de repente nos empieza a tratar de “tu”, marquemos nuestros límites. Incluso, podría ser una mala traducción, así que ¡mucho ojo! Recordar: antes nosotros que ellos.
  • Las confianzas: como es habitual, el estafador intentará hacerse lo más rápidamente posible con la confianza de su víctima. Por ello, intentará llevar la conversación a un punto donde pueda ser el salvador polivalente y multitarea. Seguramente use alguna expresión del tipo “¿no confías en mi?” y posteriormente tomarse la confianza por su lado. También suelen hacerse cargo de las labores administrativas para agilizar unos posibles trámites (para hacerse el bueno, humilde e importante) diciendo “No te preocupes, ya me encargo yo” o “ahora hablare con Pepe del departamento de cagadas rápidas para que dé prioridad a la solicitud” de modo que intenta ganarse la confianza de su presa. Recordar que hay una diferencia entre “confianza” y “confianzas” pero a estas personalidades delictivas, ni una ni la otra ni tampoco agua.
  • Temas de habla: es importante ser desconfiado, sobre todo con alguien que, por las prisas de tener más dinero, tarda cero coma en redirigir la atención al plano económico. En cambio, otros estafadores son más pacientes y prefieren esperar a ganarse tu confianza para que les cuentes por cuenta propia los problemas personales que tienes, desde los conyugales y familiares hasta los económico. Mucho cuidado con a quién le decís según qué cosas. Si es necesario, evitar el tema o marcar vuestros límites de charla. Por otra parte, si el contacto fue iniciado para tema de negocios, la pregunta es ¿qué cojones le importa si tengo hijos, la nevera llena o si tengo pareja, herman@s o soy adoptad@? ¿A caso ellos van a llevar la negociación? ¿Son importantes para el desarrollo de un acuerdo empresarial?
  • Interés por lo personal: como hemos comentado en el punto anterior, los temas de conversación son importantes delimitarlos bien. Si le damos “gratis” información sobre nosotros, toda esa información (escrita y visual) nos la puede usar en nuestra contra para pedirnos sobornos o similares. Como consejo, si estamos pasando una mala situación económica o conyugal, es preferible visitar a un psicólogo antes que soltarle nuestras “mierdas” y problemas a un desconocido de vete tu a saber dónde está y qué hará con ella. ¿Es que a caso es nuestro nuevo gran amigo? Recuerda que cuando estés triste, puedes abrazar un zapato; un zapato “con suela” o bien un oso de peluche, que además de ser terapéutico, no manipula y te da tiempo para pensar.
  • Derivación a otras apps: la mayoría de estafadores, cuando ya han intercambiado algunos mensajes y la conversación puede pasar a temas más personales, suelen proponer cambiar a aplicaciones de mensajería instantánea (WhatsApp, Telegram, Viber, etc.) para hacerlo más privado. Una de las preferidas es la de Telegram, que proporciona cierto anonimato y ocultación del número de teléfono. Por poner un ejemplo, supuestamente, LinkedIn es una red de contactos empresariales, pero si te escriben por allí y luego la conversación se vuelve más “sustanciosa” ¿seguirías hablando por el InMail? Lo más seguro es que alguno de los dos, proponga pasar a WhatsApp o Telegram o Viber. En estas apps, suele ser más fácil enviar según qué contenido personal. Como recomendación, si es algo laboral, que sea laboral y no personal. Y hacer caso al dicho de “donde tengas las olla, no metas la pol**”. Es duro pero cierto. Os ahorraréis muchos disgustos.

* Expresión del Sargento  de artillería Thomas Highway, película El Sargento de hierro (Heartbreak Ridge, 1986).

** Síndrome de Gastón, creado por equipo NTF. Gastón es el personaje de “La Bella y la Bestia” (Disney, 1991).

*** ROI: Return of Investment. Retorno de la Inversión.

Las preguntas de NTF

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Fuentes:

Definición de Estafar: https://dle.rae.es/estafar

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